Las reliquias de los Santos Inocentes
Cuenta Pep Coll en su libro “Viatge al Pirineu fantàstic” que un año de sequía los vecinos de Peramea (en la carretera de Gerri de la Sal a Pobleta de Bellveí) y los de Peracalç se juntaron en el lago de Moncortés para pedir agua.
Los vecinos de Peramea contaban que en Peracalç había unas reliquias que pertenecían a una madre y sus hijos asesinados por Herodes, que fueron descubiertas en Tierra Santa y traídas al pueblo por los Condes del Pallars, si bien en Peracalç aseguraban que los huesos habían sido desenterrados por un toro de Casa Baro en la montaña de Sant Aventí.
Después de los ruegos se quedaron a comer en las orillas del lago. Los vecinos de Peracalç al aderezar la lechuga se dieron cuenta de que no tenían vinagre y negociaron con los de Peramea cambiar las reliquias por un porrón de vinagre. Así se hizo quedando las reliquias en la iglesia de Peramea mostrándose una vez al año el 28 de diciembre las reliquias más famosas del Baix Pallars.
Marta Alòs cita estos hechos en un artículo publicado en Segre el lunes 5 de enero de 2004.
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